Cada 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, una fecha destinada a resaltar la importancia del agua dulce y promover su gestión sostenible. En 2025, la celebración pone el foco en la preservación de los glaciares, fundamentales para el equilibrio del ecosistema global.
Los glaciares actúan como reservorios naturales de agua dulce, liberando deshielo que abastece el consumo humano, la agricultura, la industria y los ecosistemas.
Además, los glaciares desempeñan un papel clave en la regulación del clima, al influir en la distribución del calor en el planeta y facilitar el intercambio de dióxido de carbono, así como el transporte de nutrientes esenciales para las cadenas alimenticias.
Otro de sus beneficios es su función como reguladores térmicos: al reflejar una gran parte de la radiación solar de vuelta al espacio, contribuyen a mitigar el calentamiento global y a mantener el equilibrio térmico del planeta.
Sin embargo, estudios científicos advierten que el derretimiento acelerado de los polos y cumbres nevadas, consecuencia del aumento de la temperatura global, representa una grave amenaza para la seguridad hídrica y el bienestar de las sociedades.
Según la UNAM, este incremento térmico se debe a la creciente emisión y acumulación de gases de efecto invernadero, producto de la quema indiscriminada de combustibles fósiles y la degradación de sumideros naturales de carbono, como bosques, selvas y océanos. Esta crisis ambiental pone en riesgo el equilibrio del planeta y exige medidas urgentes para frenar su avance.
Por ello, es fundamental concienciar sobre el papel crucial de los glaciares en el equilibrio climático y el ciclo del agua, destacando la urgencia de tomar medidas inmediatas para frenar las acciones que aceleran el calentamiento global y así proteger el futuro de la humanidad.