Una extensa investigación encubierta encabezada por la Oficina del Sheriff del Condado de Polk, dirigida por Grady Judd, resultó en la captura de 281 personas en Florida, revelando una red delictiva en la que fueron asegurados 13 empleados de la corporación Disney y cuatro de Universal por conductas relacionadas con la trata de personas y la depredación sexual de menores.
El balance presentado por las autoridades desglosa que 239 detenciones corresponden a delitos de trata, mientras que 31 personas fueron sorprendidas al trasladarse con el propósito deliberado de cometer abusos contra infantes. Los imputados sumaban colectivamente 798 antecedentes penales y enfrentan ahora 488 nuevos cargos criminales; además, 24 sospechosos acudieron armados a la cita fijada por oficiales encubiertos.
El sheriff Judd emitió una severa advertencia sobre los empleados de Disney aprehendidos, señalando el peligro que implicaba su acceso a instalaciones frecuentadas por menores: «¿Por qué trabajan allí? Porque allí es donde están los niños y ellos quieren estar cerca de los niños».
En el perfil sociodemográfico, se identificó a 32 inmigrantes en situación irregular —16 de ellos transferidos formalmente al ICE— originarios de 18 países, así como residentes de 20 estados de la Unión Americana y 22 beneficiarios confesos de asistencia federal.
Entre los casos más graves figura también el arresto de Rashan Craton, entrenador principal de un equipo de fútbol americano infantil de 11 a 14 años, interceptado cuando pretendía abusar de una presunta menor de 14 años tras pactar recogerla en su escuela; portaba evidencias en una bolsa térmica de Uber Eats. Judd reiteró que mantendrán la cero tolerancia ante estos delitos en la jurisdicción.














