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Las acciones vinculadas a la inteligencia artificial se desplomaron este lunes a nivel mundial, después de que los máximos dirigentes de las principales empresas del sector advirtieran sobre los riesgos inherentes a un desarrollo acelerado. Esta advertencia representa la amenaza más grave hasta el momento para los miles de millones de dólares invertidos en la industria, capital que ha impulsado a los mercados internacionales a máximos históricos.

El desplome bursátil repercutió de inmediato en todo el sector tecnológico, altamente dependiente de la deuda y de esquemas de financiación circular para sostener sus ambiciosos planes de gasto. Esta situación ocurre mientras los costes globales de endeudamiento continúan al alza, reflejados en máximos recientes de rentabilidad en los bonos gubernamentales. La crisis estalló tras la publicación de un extenso ensayo en X por parte del director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, quien instó el sábado a ralentizar los modelos ante el temor a su mal uso, postura respaldada por Elon Musk, de xAI, y Sam Altman, de OpenAI.

Fotografía de archivo de un computador con el logo de OpenAI. EFE/ Angel Colmenares

En paralelo, Altman confirmó que la compañía de inteligencia artificial no concretará su salida a bolsa prevista para este año, argumentando motivos estrictamente de seguridad. Como consecuencia inmediata, el índice tecnológico de Wall Street, el Nasdaq 100, registró una caída del 1,7% en las primeras operaciones, con especial crudeza en los títulos de fabricantes de chips.

«Si esto conlleva una especie de desaceleración y una reconsideración del gasto en IA, tendrá repercusiones para la economía y algunos sectores importantes del mercado de valores, porque, en esencia, hemos estado experimentando un auge en el gasto en IA», advirtió Steve Sosnick, analista jefe de mercado de Interactive Brokers.