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Las autoridades de Francia implementaron un dispositivo de seguridad sin precedentes con la movilización de decenas de miles de elementos policiales en todo el país, en anticipación de una nueva jornada de marchas convocadas por sindicatos y colectivos estudiantiles. 

Ante los graves hechos de violencia y saqueos registrados el fin de semana pasado, el gobierno reforzó la vigilancia en París y otras grandes ciudades para prevenir disturbios y proteger comercios e instituciones públicas.

El despliegue incluye restricciones de circulación, cierres temporales de museos y comercios en zonas clave, así como una supervisión estricta de las rutas de manifestación autorizadas. 

Las movilizaciones actuales, que combinan demandas sobre el costo de la vida y el financiamiento del sistema educativo, se desarrollan bajo máxima tensión mientras el Ejecutivo busca contener actos vandálicos de grupos radicales y garantizar el derecho a la protesta pacífica.