Washington. — El anuncio de una reestructuración con despidos masivos en The Washington Post, histórico diario que destapó el caso Watergate, ha despertado inquietud en Estados Unidos por el debilitamiento del periodismo y sus efectos en la libertad de expresión en la era de Donald Trump.
En una videoconferencia de apenas 12 minutos, el director del diario, Matt Murray, confirmó el 4 de febrero los recortes que se rumoreaban desde semanas atrás. Aunque la empresa no ha precisado cifras, The New York Times reportó que despidieron a unos 300 de los 800 periodistas. Otras fuentes apuntan al 30 % de la plantilla.
Como parte de los ajustes, desaparecerán las secciones de deportes, libros y el pódcast “Post Reports”. Además, se reducirá drásticamente la cobertura local e internacional, con la eliminación de corresponsales extranjeros, incluyendo la desaparición de los equipos de Oriente Medio y Ucrania.
Fundado en 1877, The Washington Post pasó de ser un periódico local a un símbolo de la libertad de prensa, especialmente tras el escándalo Watergate, que condujo al fin de la presidencia del republicano Richard Nixon en 1974.
Jeff Bezos adquirió el diario en 2013 y prometió una “nueva era dorada”, pero no ha reaccionado públicamente a los despidos recientes.
El exdirector ejecutivo del diario, Marty Baron, acusó a Bezos de decisiones “mal concebidas” y de intentar congraciarse con Trump, especialmente tras ordenar que el diario no respaldara a ningún candidato en 2024.
La medida provocó protestas el pasado jueves frente a la sede del periódico en Washington, donde centenares de personas exigieron frenar los recortes y defendieron el papel del Post como pilar democrático.







