Unidades de salvamento equipadas con embarcaciones especializadas y aeronaves se trasladan a aguas cercanas a Omán con el objetivo de mitigar el impacto ambiental derivado de una fuga de petróleo crudo de origen ruso, la cual se ha prolongado durante varias semanas, de acuerdo con la empresa de gestión de riesgos encargada de coordinar las labores.
La emergencia ecológica se originó tras el incidente registrado a finales de junio en el petrolero Caroline Bezengi, el cual sufrió daños derivados de un ataque cuyas causas no han sido esclarecidas. El combustible derramado afectó una reserva natural protegida y alcanzó la línea costera omaní.
La compañía Ambrey, responsable de la coordinación de la operación de rescate, informó que se contrató a una firma internacional especializada en el manejo de contingencias por hidrocarburos, cuya identidad no fue divulgada. El despliegue operativo comprende el uso de buques de salvamento, aeronaves y personal técnico que ha empleado cien toneladas métricas de equipamiento especializado.
El buque siniestrado transportaba cerca de 800 mil barriles de crudo ruso y operaba bajo sanciones internacionales. Su embarrancamiento ocurrió el pasado 30 de junio en las inmediaciones de un área marina protegida en Omán, la cual resguarda especies de fauna silvestre como ballenas jorobadas y cormoranes de Socotra. Ambrey señaló que las condiciones meteorológicas adversas derivadas del monzón estacional dificultan las tareas de contención.
Por su parte, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Recursos Hídricos de Omán indicó que mantiene una supervisión rigurosa sobre los posibles efectos del accidente en los ecosistemas marinos y en los productos pesqueros de la región, con la finalidad de certificar su inocuidad para el consumo y comercialización.











