Este viernes, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), perteneciente al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, anunció una serie de sanciones económicas contundentes contra el facilitador Ali Ansari y una red clandestina de casas de cambio iraníes. La medida punitiva responde directamente a la escalada de tensiones tras la reanudación de los ataques perpetrados por Irán contra el transporte marítimo internacional en el Estrecho de Ormuz.
El entramado de corrupción de Ali Ansari
Las investigaciones señalan a Ali Ansari, un ciudadano iraní asentado en Dubái, como el responsable de institucionalizar la malversación de fondos a gran escala para favorecer al régimen. Como antiguo propietario del quebrado Banco Ayandeh, desfalcó miles de millones de dólares respaldados por el Banco Central de Irán. Utilizando el holding Smart Global Limited, con sede en San Cristóbal y Nieves, desvió los recursos para estructurar un portafolio inmobiliario global en Alemania, España, el Reino Unido y los Emiratos Árabes Unidos, enriqueciendo a élites políticas como Mojtaba Khamenei y al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).
Casas de cambio en la sombra y bloqueo total
La acción del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos también alcanzó a las firmas financieras Mohammad Darbani and Partners, Lavasani and Partners, y Mohsen Khandan and Partners. Estas entidades movilizaban miles de millones de dólares anuales en divisas para bancos iraníes restringidos, ocultando las transacciones mediante firmas fachada como CDM Trading Limited en Hong Kong.
El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que continuarán empleando todos los mecanismos legales para aislar a las cúpulas de Teherán del sistema financiero internacional. Como consecuencia directa, todos los bienes, activos e intereses de las entidades e individuos señalados que se encuentren bajo jurisdicción estadounidense quedan estrictamente bloqueados.

















