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Con la firma de la «Declaración de Delhi», el mayor acuerdo diplomático de la historia sobre inteligencia artificial, respaldado por 88 países, concluyó la Cumbre de Impacto IA 2026 este sábado en Nueva Delhi, India, tras haberse pospuesto una jornada por desacuerdos en su redacción.

«La llegada de la IA marca un punto de inflexión en la trayectoria de la evolución tecnológica. Las decisiones que tomemos hoy moldearán el mundo impulsado por la IA que heredarán las generaciones futuras», reza el texto oficial, publicado por el Ministerio de Electrónica y Tecnología de la Información de India.

El documento integra a potencias como Estados Unidos, China y la Unión Europea, así como a socios estratégicos como México, Brasil y Canadá, y busca establecer un marco ético global ante una tecnología que, según los líderes de Silicon Valley presentes en la cita, podría alcanzar la «superinteligencia» en sólo 24 meses.

El acuerdo, que recuperó a 12 países que se resistían a firmar el viernes, se logró gracias a que el texto final especifica que las directrices son «voluntarias y no vinculantes».

Dicha cláusula permitió salvar la postura de Estados Unidos, que se mantuvo a contracorriente de la voluntad general de líderes como Emmanuel Macron o Lula da Silva, quienes abogaron por democratizar la herramienta para evitar riesgos existenciales para la sociedad.

El jefe de la delegación estadounidense, Michael Kratsios, calificó inicialmente la regulación de «cosmética» y alegó que la autonomía estratégica “nace de poseer la tecnología y no de limitarla”.

Entre los puntos del acuerdo destaca la creación de un «almacén global» de seguridad (Trusted AI Commons), donde los países compartirán sus manuales para frenar errores de la IA antes de que sean peligrosos.

También incluye la firma de una «carta de democratización» para que los países pobres puedan comprar chips a precios justos y no se queden fuera de la carrera tecnológica.

El documento prioriza el uso de la IA en sectores críticos como la medicina y la agricultura mediante modelos de acceso abierto, y sella un plan de contingencia laboral ante el impacto de la automatización masiva previsto para el próximo lustro.

Durante la cumbre, Sam Altman, de OpenAI, hizo un llamado urgente para descentralizar el desarrollo tecnológico y evitar la emergencia de «regímenes totalitarios», ante la llegada de la “superinteligencia”, mientras Demis Hassabis, de DeepMind, vaticinó la culminación de la inteligencia artificial general para 2031.

El encuentro, que generó inversiones por 300 mil millones de dólares y colapsó Nueva Delhi durante cinco días, es el primer gran esfuerzo internacional por mantener una ventana al futuro que el mundo espera poder controlar con la razón humana.