El tenista ruso Daniil Medvedev se consagró campeón del ATP 500 de Dubái 2026, alcanzando un logro sin precedentes en su trayectoria profesional. En una resolución inusual, Medvedev obtuvo el trofeo tras el retiro por lesión del neerlandés Tallon Griekspoor. El europeo sufrió una afectación en el isquiotibial izquierdo durante su extenuante victoria en semifinales contra Andrey Rublev, lo que le impidió saltar a la cancha para disputar el duelo decisivo.
Este campeonato representa un punto de inflexión en la carrera de Medvedev al romper una curiosa «maldición» estadística. Por primera vez en su carrera, el moscovita logra repetir título en un mismo torneo o ciudad, habiendo alzado previamente el trofeo en Dubái durante la edición de 2023. Sus 22 títulos anteriores habían sido obtenidos en ciudades y escenarios completamente distintos, lo que convierte a este triunfo en los Emiratos Árabes Unidos en una pieza única de su palmarés.
El camino de Daniil hacia la corona fue, en términos tenísticos, impecable. A lo largo de la semana, el ruso no cedió un solo set, exhibiendo un nivel de juego arrollador que dejó en el camino a rivales de jerarquía. En su ruta al título, superó con autoridad a Juncheng Shang (6-1, 6-3), al veterano Stan Wawrinka (6-2, 6-3), a Jenson Brooksby (6-2, 6-1) y, finalmente, al canadiense Félix Auger-Aliassime (6-4, 6-2) en la instancia de semifinales.
Con este resultado, Medvedev levanta su segundo trofeo de la temporada 2026, sumándose al éxito obtenido en Brisbane el pasado mes de enero. Esta consistencia en el primer trimestre del año le permite acumular el título número 23 de su vitrina personal. Además del prestigio y el premio económico, los puntos obtenidos en Dubái son vitales para sus aspiraciones en el circuito, colocándolo a tan solo un paso de reingresar oficialmente al Top 10 del ranking ATP.
La coronación en Dubái reafirma a Medvedev como uno de los competidores más sólidos sobre superficie dura y marca un inicio de año espectacular para el ex número uno del mundo. Aunque la final no pudo celebrarse con raqueta en mano, el dominio mostrado en las rondas previas justifica plenamente su condición de monarca. Ahora, con la confianza a tope, el ruso se prepara para la gira de Masters 1000 en Estados Unidos, buscando mantener el ritmo que lo ha devuelto a la élite del tenis mundial.








