Más de 20 trabajadores asignados al Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) dirigido por el magnate Elon Musk, anunciaron su renuncia en protesta por lo que consideran acciones perjudiciales para los ciudadanos.
Los empleados, que pertenecían al Servicio Digital, convertido ahora en el DOGE, son profesionales de la tecnología, y explicaron en una carta dirigida a la jefa de gabinete del presidente Donald Trump, Susan Wiles, su desacuerdo con la transición y acciones del organismo.
“No usaremos nuestras habilidades como tecnólogos para poner en peligro los sistemas internos del gobierno, arriesgar los datos delicados de los estadounidenses o desmantelar servicios públicos fundamentales. No prestaremos nuestro conocimiento para ejecutar o legitimar las acciones del DOGE”, afirmaron.
Los firmantes aseguran que un tercio de esa agencia fue despedida con un correo anónimo, incluyendo empleados tecnológicos que estaban modernizando servicios esenciales. No quisieron aceptar el programa de despidos diferidos al que se han acogido miles de trabajadores federales y expresaron apoyo a los que han elegido seguir con su trabajo.