El gobierno de Cuba cuestionó con firmeza la trayectoria geopolítica de Estados Unidos y su red de alianzas en el hemisferio occidental, en respuesta a los señalamientos emitidos por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sobre la influencia de las fuerzas políticas en la región.
A través de la red social X, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, sostuvo que la historia regional no puede ser reescrita y calificó de “destructiva” la intervención histórica de Estados Unidos. El canciller vinculó dicho legado con episodios de violencia, persecución de líderes sociales, intervenciones militares y la explotación económica en los países latinoamericanos.
Las declaraciones de La Habana surgen después de que Rubio afirmara durante su gira por Ecuador, Colombia y Perú que los gobiernos de izquierda han devastado a las naciones bajo su control, mencionando explícitamente a Cuba, Nicaragua y Venezuela, además de destacar la prioridad de fortalecer la presencia estratégica de Estados Unidos en el continente.
Paralelamente, el canciller cubano ironizó sobre recientes publicaciones de la administración norteamericana en redes sociales y prácticas de reubicación cartográfica, señalando que dichas acciones muestran incoherencias frente al derecho internacional y desorientan sobre los límites geográficos convencionales.









