El canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó como una «persecución enfermiza» y una postura «unilateral y mendaz» el más reciente Informe sobre Trata de Personas del Departamento de Estado de Estados Unidos. El documento norteamericano mantiene a la isla en la categoría más baja e imputa la existencia de una «política o patrón gubernamental de trabajo forzoso» en los programas de cooperación médica internacional desplegados por La Habana.
De acuerdo con el reporte oficial estadounidense, a inicios de 2026 la presencia de personal sanitario cubano en el exterior descendió a cerca de 18,000 trabajadores en 52 países, en comparación con los 26,000 registrados el año previo. Washington atribuye esta baja a las presiones diplomáticas sobre diversos gobiernos para cancelar sus acuerdos bilaterales con Cuba y denunciar presuntas coerciones sobre el personal de salud.
En respuesta, el gobierno cubano rechazó enérgicamente los señalamientos, acusando a la administración estadounidense de manipular la opinión pública e imponer presiones políticas y económicas a naciones receptoras de asistencia. La Cancillería cubana enfatizó que la exportación de servicios profesionales representa una de sus principales fuentes de divisas y que la campaña de desacredito atenta contra el acceso a la salud de poblaciones vulnerables en América Latina y el Caribe.












