Durante la 81 Asamblea General de las Naciones Unidas, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, aseguró que el gobierno de la isla mantiene las puertas abiertas para entablar relaciones comerciales y de negocios con compañías de Estados Unidos, al tiempo que reiteró la plena disposición de La Habana para entablar un diálogo bilateral directo con la administración norteamericana.
El ministro de Exteriores enfatizó que cualquier mesa de negociación deberá sustentarse bajo principios de igualdad soberana, apego al derecho internacional, respeto mutuo y la completa ausencia de injerencias en los asuntos internos o condiciones previas entre ambas naciones.
Sin embargo, en su alocución ante el pleno multilateral, el diplomático acusó duramente al gobierno encabezado por Donald Trump de sostener una estrategia de hostilidad permanente que se intensificó mediante la implementación de un cerco energético sobre la isla.
«Mediante la intimidación y la coerción, se prohíbe la exportación de combustibles a la isla, lo que equivale en la práctica a un cerco marítimo», advirtió el canciller Bruno Rodríguez.
Asimismo, el representante caribeño denunció que Washington ha sumado presiones directas hacia empresarios extranjeros para forzar el retiro de inversiones, la obstaculización de embarques comerciales legítimos y la restricción del flujo de visitantes y turistas hacia el territorio cubano.
Finalmente, el funcionario diplomático aseveró que las medidas coercitivas impulsadas por Donald Trump buscan deliberadamente provocar una crisis humanitaria mediante un castigo colectivo que afecta el bienestar directo de las familias en la isla, vulnerando los preceptos del derecho internacional humanitario.








