En una entrevista exclusiva concedida a la cadena estadounidense NBC News, el presidente de Cuba respondió con firmeza a los cuestionamientos sobre su permanencia en el cargo frente a las exigencias de cambio político planteadas por Washington. El mandatario cuestionó si la sugerencia de su renuncia provenía de la propia prensa o directamente del Departamento de Estado, subrayando que su país es un Estado «libre e independiente» que no se rige por los designios de la administración Trump.
Durante el encuentro con NBC News, el líder cubano defendió la legitimidad del sistema electoral de la isla, argumentando que su cargo responde a un mandato popular y no a ambiciones corporativas. Fue tajante al declarar que «rendirse o renunciar no está en el vocabulario revolucionario», aclarando que solo respondería ante los ciudadanos cubanos si estos determinaran que no está a la altura de sus responsabilidades.
Finalmente, el presidente aprovechó el espacio televisivo para criticar la «moral» de la política exterior estadounidense, señalando el alto costo que la hostilidad de EE. UU. ha tenido para ambos pueblos. Reiteró su disposición a un diálogo sincero y sin condiciones, siempre que se respete el sistema político de la isla y se busque un entendimiento basado en el beneficio mutuo y la solidaridad.






