El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba emitió un enérgico pronunciamiento tras la acusación formal criminal presentada por el gobierno de Estados Unidos contra el expresidente y líder revolucionario, Raúl Castro Ruz. La fiscalía estadounidense señala al General de Ejército por presunta conspiración para asesinar a ciudadanos norteamericanos durante el derribo de dos avionetas de la organización «Hermanos al Rescate» en el año 1996.
La Cancillería cubana condenó tajantemente la imputación, calificándola en su comunicado oficial como un «acto canalla, despreciable e infame de provocación política». La Habana argumentó que los hechos de 1996 constituyeron una acción en legítima defensa, fundamentada en que dicha organización, en complicidad con el Departamento de Estado y la FAA, perpetró más de 25 violaciones graves y deliberadas al espacio aéreo cubano entre 1994 y 1996, transgrediendo el derecho internacional.
Asimismo, el gobierno de la isla acusó a Washington de ejercer una «doble moral», contrastando este proceso judicial con el uso directo de la fuerza militar que la Casa Blanca despliega actualmente en los conflictos de Oriente Medio.
De acuerdo con el manifiesto, la acusación espuria busca alimentar una narrativa fraudulenta impulsada por sectores anticubanos para justificar el endurecimiento de sanciones unilaterales, el bloqueo energético y amenazas de intervención armada. Finalmente, Cuba ratificó su respaldo invariable a Raúl Castro y su determinación para defender la soberanía nacional bajo los preceptos que reconoce la Carta de las Naciones Unidas.









