Casi la mitad de los 45 millones de habitantes de Argentina tienen deudas y más de 5 millones registran atrasos en sus pagos, según el Centro de Estudios Urbanos. El sector más afectado son los menores de 25 años, quienes presentan una tasa de morosidad del 37,6% en un contexto marcado por la escasez de empleo y la pérdida del poder adquisitivo.
De acuerdo con AP, esta oleada de endeudamiento para cubrir gastos básicos o pagar préstamos anteriores ha generado presión sobre el gobierno del presidente Javier Milei. En respuesta, deudores y sindicatos se movilizaron ante el Congreso, donde los legisladores acordaron debatir 50 propuestas para mitigar la situación, incluyendo límites a las tasas de interés y planes de refinanciamiento. Incluso el partido oficialista respaldó el debate.
Pese a la creciente tensión social y al malestar entre el electorado joven que facilitó su llegada al poder, Milei sostiene que las deudas son un asunto privado entre particulares y descarta una intervención estatal. Por su parte, el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que la banca busca flexibilizar condiciones, aunque matizó que no se debe confundir la empatía con las políticas públicas. La oposición busca capitalizar el descontento de cara a los próximos comicios.









