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Un aumento extraordinario en el caudal del río Iguazú, provocado por intensas lluvias en la región, obligó a las autoridades a cerrar de forma preventiva el acceso al circuito de la Garganta del Diablo, el principal atractivo del Parque Nacional Iguazú. El flujo hídrico superó los 12,000 metros cúbicos por segundo, cifra que representa casi ocho veces el volumen habitual del paseo marítimo y fluvial.

Ante la fuerza de la corriente, los equipos de mantenimiento desmontaron de manera anticipada las pasarelas del mirador para evitar daños estructurales mayores en la infraestructura turística. A pesar de que la administración del parque autorizó la reapertura de los circuitos superior e inferior este martes, el acceso a la Garganta del Diablo se mantiene inhabilitado y bajo constante monitoreo técnico.

Especialistas del parque nacional evalúan de forma continua el comportamiento del río para determinar cuándo existan las condiciones de seguridad necesarias para rearmar los pasos y reabrir el recorrido al público. Mientras tanto, el área protegida permanece abierta ofreciendo alternativas de visita con restricciones operativas en los puntos de mayor riesgo.