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Nos informan que uno de los saldos negativos en Morena derivado de la disputa por la candidatura a la jefatura del gobierno de la Ciudad de México es el senador César Cravioto y que eso podría poner en grave riesgo su aspiración de ser candidato a alcalde de la Gustavo A. Madero.

Esto porque a Cravioto nos dicen, se le paso la mano durante la competencia entre Clara Brugada a quien el apoyo y Omar García Harfuch que, aunque gano la encuesta sobradamente, por el tema del genero no pudo hacerse de la postulación.

Porque fue evidente que a pesar de la ventaja en los sondeos del ex secretario de seguridad publica capitalino, pero sobre todo del apoyo personal de Claudia Sheinbaum, algunos grupos al interior del partido guinda, sobre todo los mas radicales, se opusieron abiertamente a la nominación de Omar García.

En todo caso eso es normal en una competencia, pero lo que no lo es, es que a pesar de tomar partido y decantarse por un bando, se rebasen los márgenes de operación establecidos y eso suponga ataques agresivos en contra del rival.

Porque más allá de que Cravioto respaldara a Brugada y no simpatizara con García Harfuch, implícitamente también operó en contra de la propia Claudia Sheinbaum y lo hizo de forma por demás beligerante, lo cual ha quedado debidamente registrado.

Como consecuencia ha trascendido que la candidata presidencial no quedó precisamente muy contenta en el plano personal con su compañero de partido y excolaborador, lo que hace pensar que derivado de ello la consecuencia sea que Cravioto no cuente con su respaldo en su aspiración de ser alcalde de la Gustavo A. Madero.

Marcelo insiste en armar su tribu.

A pesar de que el excanciller y aspirante a la candidatura presidencial Marcelo Ebrard finalmente atajo las versiones que lo hacían fuera de Morena y eventualmente buscar la postulación por otra fuerza política, su postura personal sigue una ruta confusa e incluso errática.

Esto porque, aunque ha expresado su mayor reconocimiento en favor de Claudia Sheinbaum e incluso reconocido que gracias a su intervención personalísima decidió mantenerse en la 4T, por otro lado, no consiente en dejarse ver con ella en público e insistir en la creación de un movimiento bajo su figura.

La lógica impondría que Ebrard aceptaría la senaduría que se ganó como segundo lugar en las encuestas para definir la nominación presidencial y con ello como parte de ese mismo acuerdo, fungir como coordinador de la bancada de Morena en el senado en la próxima legislatura.

Sin embargo, a pesar de la relevancia de esa posición, pareciera que Marcelo sigue a disgusto, enojado y que eso influye todavía en su comportamiento, que más allá de omitir presentarse en los eventos de su candidata, pretender crear un movimiento alterno es una muestra de cierta rebeldía.

Se supone que en Morena están prohibidas las tribus, como sucedía en su antecedente inmediato el PRD, por tanto, la intención de crear una contraviene el sentido de unidad que tanto le importa a Claudia Sheinbaum.

Con toda su experiencia que no es menor, Marcelo olvida que hacia adelante sus aspiraciones siguientes, aun y desde una posición tan privilegiada como la coordinación de la bancada senatorial, pueden verse muy limitadas si las quiere construir desde la división, independientemente de que por esa misma razón se antoja difícil que logre contra de inicio con un grupo de seguidores nutrido.