Los Green Bay Packers consiguieron al ala defensiva Micah Parsons, uno de los jugadores más dominantes de la liga, tras un sorpresivo canje con los Dallas Cowboys. La operación involucró al tackle Kenny Clark, tres veces Pro Bowl, y dos valiosas selecciones de primera ronda en 2026 y 2027, consolidando uno de los intercambios más sonados de los últimos años.
Parsons firmó un acuerdo sin precedentes: 62 millones de dólares en su primer año, con 120 millones garantizados y un potencial de hasta 136 millones. Se trata del contrato más alto jamás otorgado a un jugador que no es mariscal de campo, confirmando el estatus de Parsons como una superestrella defensiva. Para Green Bay, significa cubrir un vacío que arrastraba desde la salida de Za’Darius Smith en 2020.
El defensivo, elegido en el puesto 12 del draft de 2021, dejó en claro su tristeza al despedirse de Dallas, afirmando que su corazón sigue con los Cowboys. Sin embargo, su deseo de competir y marcar diferencia lo coloca en una franquicia que históricamente ha sabido exprimir el talento de sus figuras defensivas.
El reencuentro entre Parsons y su exequipo será inminente: el próximo Sunday Night Football del 28 de septiembre, cuando los Packers visiten el AT&T Stadium, escenario donde Parsons vivió sus mejores momentos con la estrella solitaria en el casco. Ese partido ya se perfila como uno de los más esperados de la temporada.
Para Dallas, el reto será suplir a un jugador que nunca registró menos de 12 capturas en sus cuatro campañas como profesional. Los nombres de Sam Williams, James Houston y Dante Fowler Jr. deberán cargar con la responsabilidad, mientras que Green Bay deposita su confianza en Parsons para devolverle contundencia a una defensiva que llevaba años sin intimidar.