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Courtney Gartshore, de 28 años, fue condenada a seis años de prisión por el Tribunal Superior de Aberdeen tras ser hallada culpable de homicidio culposo en perjuicio de su hija de tres meses, Dahlia-Rose, a quien causó la muerte tras exponela de manera negligente al calor de un secador de pelo.

Los hechos ocurrieron en una vivienda de la localidad de Peterhead, en Aberdeenshire, Escocia. Cuando los servicios de emergencia arribaron al inmueble, la menor ya no contaba con signos vitales.

El juez de la causa, Simon Collins KC, calificó el caso como «singularmente perturbador» al detallar que la bebé sufrió quemaduras en aproximadamente el 18% de su cuerpo, concentradas en la cabeza, cuello, torso y un brazo, tras una exposición prolongada al aparato térmico estimada en cerca de una hora.

Dictamen pericial y argumentos de la defensa

De acuerdo con los informes forenses presentados durante el juicio, la causa determinante del deceso fue hipertermia y golpe de calor derivados del aumento extremo de temperatura.

La defensa de la acusada argumentó que Gartshore registraba antecedentes de problemas de salud mental y traumas infantiles. Asimismo, la procesada afirmó no recordar el momento en que utilizó el artefacto, señalando que había consumido alcohol antes del incidente.

Durante las audiencias se presentaron como evidencia restos de ADN de la bebé en el secador de pelo, así como la grabación de la llamada al sistema de emergencias realizada por la propia madre. El jurado emitió un veredicto unánime de culpabilidad, determinando que la imputada actuó con imprudencia y negligencia en la custodia y cuidado de la menor.