La final de la Copa Africana 2026 terminó con el grito de campeón de Senegal, que derrotó a Marruecos en un escenario hostil y lleno de controversia. El partido fue un duelo táctico de alta intensidad donde los senegaleses priorizaron la solidez atrás para frenar el ataque vertiginoso de Walid Regragui. Durante los noventa minutos, la tensión fue la protagonista absoluta, con dos equipos que se respetaron en exceso y que guardaron las emociones más fuertes para los momentos de compensación.
Un penal señalado por el VAR al minuto 96 a favor de Marruecos casi provoca la suspensión del partido, cuando los jugadores de Senegal protestaron airadamente e iniciaron una retirada hacia el túnel. Gracias a la intervención de Sadio Mané, quien regresó a sus compañeros desde el vestidor, el juego pudo reanudarse bajo un ambiente eléctrico. El cobro de Brahim Díaz resultó en un fracaso monumental, pues su intento de lujo fue frustrado por la serenidad de Edouard Mendy, quien mantuvo el empate y cambió el destino de la final.
Con el inicio del tiempo extra, Senegal mostró una superioridad física y mental evidente ante unos agotados «Leones del Atlas». Pape Gueye se vistió de héroe al conducir un ataque con fuerza y disparar desde fuera del área para colocar el 1-0 definitivo, dejando sin opciones al arquero Bounou. El Prince Moulay Abdellah Stadium quedó en silencio ante el zapatazo del mediocampista, que reflejó la determinación de un equipo que se sintió perjudicado pero que prefirió responder con fútbol.
A pesar de los embates finales de Marruecos, incluyendo jugadas de peligro que rozaron el empate, Senegal resistió con heroísmo para asegurar su segundo título continental. Esta victoria no solo premia el talento individual de sus estrellas, sino la capacidad de un plantel para mantenerse unido bajo una presión extrema. Los Leones de Teranga vuelven a la cima del fútbol africano, demostrando que en el continente no hay rival invencible cuando se juega con el corazón y la disciplina de un verdadero campeón.





