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Un tribunal federal de Estados Unidos condenó este martes a 30 años de prisión al ciudadano guatemalteco Rigoberto Miranda Orozco por su participación clave en la tragedia ocurrida en junio de 2022, en la que 53 migrantes perdieron la vida tras viajar hacinados dentro del remolque de un camión en San Antonio, Texas. La sentencia constituye la tercera dictada por la justicia estadounidense contra los integrantes de la red de tráfico humano responsable del suceso.

El dictamen contra Miranda Orozco se suma a las condenas impuestas en 2025 tras la celebración del juicio principal del caso, en el que Felipe Orduña Torres recibió una pena de cadena perpetua y Armando González Ortega fue sentenciado a 83 años de prisión por coordinar la logística del traslado. El Fiscal General para el Distrito Oeste de Texas, Justin R. Simmons, destacó en rueda de prensa el rol preponderante del hoy sentenciado dentro de la estructura criminal que derivó en la masiva pérdida de vidas.

El incidente tuvo su origen en junio de 2022, cuando al menos 64 migrantes originarios de México, Guatemala, Honduras y El Salvador —entre los que se encontraban ocho niños y una mujer embarazada— fueron introducidos en el remolque sin ventilación tras haber cruzado la frontera sur de Estados Unidos. El fallo técnico del sistema de aire acondicionado provocó un aumento extremo de la temperatura en el interior de la unidad durante su trayecto hacia el norte, culminando con el hallazgo del vehículo abandonado en una ruta de San Antonio.

El saldo final del evento se fijó en 48 personas fallecidas en el lugar del hallazgo, mientras que de los 16 sobrevivientes iniciales trasladados de urgencia a centros hospitalarios de la zona, cinco más perecieron a consecuencia de las secuelas térmicas y la deshidratación. Un total de 11 migrantes lograron sobrevivir al incidente, calificado por las autoridades locales como uno de los episodios de contrabando humano más mortíferos registrados en territorio estadounidense.