El Gobierno de México, en acción coordinada entre la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Gobierno del Estado de Baja California, puso en marcha un operativo de ordenamiento en el río Tijuana. Las maniobras buscan desfondar la canalización para prevenir contingencias e inundaciones ante la eventual llegada de precipitaciones intensas vinculadas al fenómeno meteorológico de El Niño.
Las obras abarcan un tramo de 1.2 kilómetros a la altura del puente Los Olivos, donde personal especializado retirará más de 300 mil metros cúbicos de desechos y sedimentos acumulados de manera irregular. Dichos materiales obstruían cerca del 90 por ciento del flujo normal del río, el cual, además de captar el escurrimiento pluvial urbano, funciona como canal de desahogo para las descargas controladas de la presa Abelardo L. Rodríguez.
Como parte del saneamiento de la zona federal, se retiraron cuatro campos deportivos y 61 lotes habitacionales provisionales instalados sobre el cauce. Las autoridades locales concretaron la reubicación de los ocupantes a predios seguros, al tiempo que emitieron un exhorto a la población para evitar asentamientos en arroyos y canalizaciones a fin de resguardar su integridad física y patrimonio.












