Dos aeronaves de despegue vertical Osprey aterrizaron en la embajada norteamericana como parte de un ejercicio de respuesta rápida; la oposición de izquierda califica la acción como una agresión a la soberanía.
Caracas. Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos de América, bajo la coordinación operativa del Comando Sur, ejecutaron un sorpresivo ejercicio militar de respuesta rápida en el espacio aéreo y marítimo de Venezuela. El despliegue táctico, que incluyó la incursión de aeronaves de última generación en el cielo de la capital venezolana y el posicionamiento de una flotilla de combate frente a las costas del mar Caribe, generó desconcierto e intensas protestas por parte de organizaciones civiles y partidos políticos de izquierda.
Despliegue aeronaval en el núcleo de la capital De acuerdo con las bitácoras logísticas oficiales, la operación militar dio inicio alrededor de las 10:00 horas del pasado sábado, momento en que los habitantes de la capital registraron sobrevuelos a baja altitud de dos aeronaves de rotores basculantes Bell Boeing MV-22 Osprey y al menos un helicóptero multipropósito MH-60S Knighthawk, todas unidades pertenecientes al Cuerpo de Marines de los Estados Unidos de América. Tras sobrevolar diversos sectores residenciales, los aparatos de combate procedieron a efectuar maniobras de aterrizaje dentro de las instalaciones fortificadas de la embajada estadounidense en Caracas.
De forma simultánea al puente aéreo, el Comando Sur ordenó el posicionamiento estratégico del portaaviones Iwo Jima y del crucero lanzamisiles guiados Lake Erie en aguas internacionales frente al litoral venezolano. A través de las plataformas digitales de la misión diplomática, el gobierno de Washington justificó la movilización argumentando que se trató de «un ejercicio de respuesta militar» ordinario diseñado de forma exclusiva para evaluar e incrementar la capacidad de reacción inmediata y la seguridad perimetral de su cuerpo consular.
Contexto operativo y conmemoración de las fuerzas armadas A través de un comunicado oficial emitido por sus canales de difusión castrense, el Comando Sur de los Estados Unidos de América precisó que el despliegue aeronaval se encuadró de forma paralela en las actividades oficiales de las fuerzas armadas con motivo del fin de semana del Día de los Caídos (Memorial Day). La comandancia norteamericana detalló que, durante los últimos diez meses, el contingente integrado por el Grupo Listo Anfibio del buque Iwo Jima y la Vigésimo Segunda Unidad Expedicionaria de Marines operó en aguas del hemisferio sur bajo el amparo logístico de dos misiones de seguridad denominadas oficialmente como Operación Lanza del Sur (Operation Southern Spear) y Operación Resolución Absoluta (Operation Absolute Resolve), orientadas a demostrar capacidades letales de combate y superioridad táctica conjunta en aguas internacionales.
Contradicciones oficiales y antecedentes de tensión La incursión aeronaval se suscita en un contexto de alta sensibilidad política, luego de que el pasado 3 de enero las fuerzas armadas norteamericanas ejecutaran una intervención militar en territorio venezolano que derivó en la detención y traslado del expresidente Nicolás Maduro Moros y su cónyuge, Cilia Flores. Aunque la actual administración interina que encabeza la presidenta encargada, Delcy Rodríguez Gómez, guardó absoluto silencio institucional sobre el ejercicio del fin de semana, el canal oficial de la cancillería venezolana había difundido previamente una versión contradictoria.
El ministro de Relaciones Exteriores, Yván Gil Pinto, leyó un comunicado oficial a través de la televisión pública donde señalaba que la actividad correspondía a un «simulacro de evacuación ante contingencias catastróficas y emergencias médicas», presuntamente autorizado a solicitud de la misión estadounidense y coordinado con las autoridades aeronáuticas locales y la Cruz Roja Venezolana. Sin embargo, en un movimiento que incrementó el desconcierto general, el texto y las transmisiones del canciller fueron eliminados de todas las cuentas y portales del Estado apenas dos horas después de su difusión pública.
Visitas de alto nivel y movilizaciones populares La tensión diplomática se vio acentuada con el arribo a Caracas del jefe del Comando Sur de los Estados Unidos de América, el almirante Francis Donovan, quien desahogó una agenda de trabajo que incluyó reuniones privadas con altos representantes del gobierno interino de Rodríguez Gómez, inspecciones al personal militar de la embajada y la supervisión directa de las maniobras de las fuerzas conjuntas.
De forma paralela a las reuniones del alto mando, agrupaciones de izquierda, movimientos sindicales y colectivos populares marcharon hacia las principales plazas públicas de Caracas para condenar lo que tipificaron como una violación flagrante a la soberanía nacional. Durante las manifestaciones, los contingentes civiles procedieron a la quema de efigies y retratos del presidente estadounidense Donald Trump y del secretario de Estado, Marco Rubio. Dirigentes políticos de oposición como Juan Barreto, líder de la plataforma Redes, y Claudio Fermín, presidente del partido Soluciones para Venezuela, criticaron severamente la sumisión y la parálisis discursiva del gabinete interino y del Partido Socialista Unido de Venezuela ante la exhibición de fuerza militar extranjera durante este mes de mayo de 2026.









