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Migrantes colombianos que fueron deportados desde Estados Unidos a la República Democrática del Congo (RDC) en el marco de las políticas de expulsión a terceros países de la Administración Trump han logrado llegar a España para solicitar protección internacional. Las víctimas denuncian haber vivido un calvario de detenciones prolongadas, traslados encadenados y meses de confinamiento bajo vigilancia de hombres armados en hoteles de Kinshasa antes de lograr salir de África.

Entre los testimonios destacan casos como el de una joven víctima de violencia de género retenida durante año y medio en un centro de detención de Arizona y deportada a la RDC en abril de 2026, así como el de un comerciante de Barranquilla que huyó de Colombia tras sufrir extorsiones y amenazas de muerte. Ambos lograron viajar a España a mediados de año y actualmente cuentan con el resguardo de solicitud de asilo, a la espera de que el Gobierno español evalúe su situación de vulnerabilidad extrema.

La odisea de estos migrantes evidencia el impacto humanitario del endurecimiento de las medidas migratorias de Washington, que traslada a ciudadanos latinoamericanos a países africanos con los que no tienen vínculo alguno. Los afectados afirman que no pueden regresar a Colombia debido al descontrol de la violencia criminal e intrafamiliar y confían en que las autoridades españolas les concedan el estatus de refugiados.