Miles de colombianos se movilizaron este miércoles en Bogotá, Medellín, Cali y otras ciudades para rechazar las políticas del presidente Abelardo de la Espriella, a poco más de dos meses de su llegada al poder. La jornada reunió a sindicatos, estudiantes, comunidades indígenas y organizaciones sociales, con demandas relacionadas con los derechos laborales, la educación pública, la reforma agraria y las libertades civiles.
Uno de los principales motivos de inconformidad fue el decreto firmado por el mandatario para modificar los protocolos policiales durante las protestas. La nueva disposición permite intervenir contra quienes cometan actos violentos o dañen bienes públicos sin que el diálogo y la mediación sean necesariamente pasos previos. Organizaciones sociales y sectores de la oposición advierten que estos cambios podrían facilitar abusos policiales y limitar el derecho a la manifestación.
El gobierno, en cambio, sostiene que las movilizaciones pacíficas están garantizadas, pero que bloquear carreteras, impedir el acceso a servicios esenciales o agredir a otras personas no puede justificarse como parte de ese derecho. De la Espriella ha defendido las nuevas reglas bajo el argumento de proteger también a quienes necesitan trabajar, circular y recibir atención médica.
Las protestas también expresaron rechazo a los cambios económicos y sociales impulsados por la nueva administración, así como al acercamiento con Estados Unidos y la reanudación de relaciones con Israel. El expresidente Gustavo Petro respaldó la movilización, mientras el senador opositor Iván Cepeda advirtió que podrían convocarse nuevas jornadas de protesta.
La movilización representa la primera gran prueba de presión callejera para el gobierno y anticipa una disputa política sobre el alcance de sus reformas y la protección de los derechos ciudadanos.











