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El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ordenó este jueves la militarización inmediata y temporal de la ciudad fronteriza de Cúcuta, en el departamento de Norte de Santander, como respuesta a una escalada de violencia marcada por el asesinato de un dirigente político y la detonación de una bomba cerca del puente internacional con Venezuela. El mandatario advirtió ante los medios de comunicación que su administración no permitirá que las estructuras criminales tomen el control del territorio nacional y confirmó un incremento sustancial de tropas en el paso binacional.

La determinación del Ejecutivo se adoptó tras el homicidio ocurrido el pasado lunes de Miguel Castellanos Serrano, aspirante a la alcaldía de Cúcuta, quien fue atacado a tiros en las inmediaciones de una estación de servicio mientras se desplazaba sin su esquema de escoltas. La tensión en la región fronteriza se agravó el martes con el estallido de un artefacto explosivo en las proximidades del puente internacional que conecta a Colombia con Venezuela, hecho que dejó un saldo de seis personas heridas (cuatro civiles y dos policías).

Como parte del plan de contingencia para restaurar el orden público, De la Espriella anunció la activación, a partir del martes 3 de noviembre, de la operación militar y policial Esparta y la conformación de un bloque especial de seguridad en Cúcuta. Este despliegue coordinará patrullajes intensivos, control de accesos viales y blindaje de la infraestructura crítica en la línea fronteriza para neutralizar el accionar delictivo en la zona.