El Gobierno de Colombia manifestó reservas ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) respecto a la eficiencia y agilidad en los mecanismos de distribución de ayuda humanitaria, tras el devastador terremoto que sacudió al país. Durante una sesión diplomática, las autoridades colombianas señalaron la urgencia de eliminar cuellos de botella burocráticos para que la asistencia financiera, los insumos médicos y los equipos de rescate lleguen con mayor rapidez a las poblaciones más golpeadas por la tragedia.
Las inquietudes del Ejecutivo de Bogotá se centran en la necesidad de coordinar de forma directa los recursos internacionales con los comités locales de emergencia, evitando demoras institucionales en el terreno. Por su parte, los representantes del sistema de la ONU en el país reafirmaron su compromiso de optimizar los flujos logísticos y trabajar de manera coordinada con las instituciones nacionales para atender prioritariamente la evaluación de daños y el rescate de sobrevivientes.
La comunidad internacional ha comenzado a movilizar fondos de emergencia y personal especializado para sumarse a los despliegues de socorro en las zonas afectadas. Las autoridades colombianas recalcaron que la transparencia y la velocidad en la entrega del socorro son fundamentales para mitigar la crisis humanitaria y acelerar la fase inicial de reconstrucción de las zonas damnificadas.








