Durante el segundo debate presidencial, las candidatas mostraron enfoques contrastantes en sus intervenciones, lo que delineó claramente sus estrategias y cómo podrían impactar en sus campañas.
Xóchitl inició el debate de manera insegura, olvidando incluso que contaba con 30 segundos para su presentación inicial, mientras Claudia anticipó una noche de ataques y se comprometió a centrarse en las propuestas.
Sheinbaum fue efectiva al rebatir las acusaciones de Xóchitl de que Morena representa un «narcogobierno», citando al gobierno de Felipe Calderón como tal.
Sheinbaum se vio más fluida al apoyar su discurso en los logros como jefa de gobierno de la CDMX, los del gobierno del presidente López Obrador y sus Proyecto de Nación mientras que Gálvez se vio más preocupada por hacer efectivos los ataques contra su adversaria dejando de lado sus compromisos de gobierno.
Los momentos más tensos del debate surgieron cuando Gálvez, visiblemente desesperada, rompió los protocolos del debate al intentar interrumpir y usar pancartas fuera de su turno, lo cual obligó a los moderadores a intervenir para pedirle orden.
Por su parte, la candidata de Morena optó por una estrategia de no confrontación directa ante los ataques, enfocándose en destacar los logros de la 4T y las propuestas de su campaña. En dos ocasiones Gálvez reconoció logros de la 4T, una cuando dijo que compartía la frase de «Primero los Pobres» y otra cuando dijo que estaba a favor del Tren Maya.
A lo largo del debate, la candidata del PAN-PRI-PRD, trató de atacar la gestión de la ex jefa de gobierno en varios frentes, como la infraestructura y la seguridad, sin embargo, está revirtió estos ataques con datos concretos y logros de gobierno. Esta táctica le permitió mantener una postura centrada, evitando caer en la trampa de los ataques continuos.
El debate dejó ver a una Claudia preparada y concentrada en transmitir sus propuestas, manejando los ataques con serenidad y enfocándose en las necesidades de la audiencia, mientras que Xóchitl pareció perder terreno al priorizar los ataques sobre la sustancia en sus argumentos.