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La jefa de Gobierno sentenció que no tolerará abusos de autoridad en el asfalto capitalino; instruyó una investigación exhaustiva tras las fricciones registradas en la Calzada de Tlalpan.

Ciudad de México. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, emitió un posicionamiento para rechazar los conatos de violencia acontecidos en la vialidad de la zona sur, garantizando que su administración no recurrirá al uso de la fuerza pública para acallar movilizaciones sociales.

El veto a la represión y el amparo a causas legítimas. La mandataria capitalina fijó la postura jurídica y ética de su gestión tras los disturbios registrados entre elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y colectivos de madres buscadoras. El incidente se suscitó sobre la Calzada de Tlalpan en la coyuntura del torneo mundialista.

La mandataria confirmó que instruyó formalmente a los órganos de control interno cumplimentar un desglose pericial de los hechos.

La jefa de Gobierno desglosó que, previo a las fricciones, las células de concertación de la Secretaría de Gobierno habían desahogado mesas técnicas con las representantes de los colectivos. En dichas mesas se pactaron los perímetros físicos que permitirían el avance seguro de la marcha sobre los carriles de Tlalpan, tal como ocurrió de forma unificada durante el desahogo de los anteriores encuentros deportivos de la Selección Nacional, permitiendo a las familias llegar a los puntos geográficos previamente definidos.

Brugada Molina enfatizó que la administración ha logrado conciliar de manera exitosa el libre ejercicio de la manifestación civil con las garantías de la población. Ratificó que el camino de la Ciudad de México continuará supeditado a los filtros del diálogo permanente y la construcción de la paz, clausurando cualquier margen para la impunidad de los elementos policiacos.