La refinería Cardón, considerada la segunda más grande de Venezuela con una capacidad de procesamiento de 310.000 barriles por día, paralizó completamente sus operaciones tras registrarse un incendio en una línea de gas conectada a la unidad de hidrotratamiento de diésel.
El siniestro obligó a activar los protocolos de emergencia y la evacuación preventiva del personal, de acuerdo con informes atribuidos a fuentes operativas y difundidos por la agencia Reuters.
Las brigadas de emergencia de PDVSA lograron extinguir el fuego en menos de una hora, luego de que se registraran varias explosiones en el área afectada. A pesar del despliegue de los equipos de contención y la interrupción de la planta, las autoridades no reportaron heridos ni víctimas mortales. La suspensión de actividades reaviva las alarmas sobre la infraestructura petrolera venezolana y la estabilidad en el suministro nacional de combustibles.












