El gobierno de China negó categóricamente este lunes los reportes de prensa que señalaban a entidades chinas de haber proporcionado a Irán imágenes satelitales de una base militar en Jordania, lugar donde un ataque perpetrado por Irán cobró la vida de tres soldados estadounidenses.
Durante una conferencia de prensa, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, calificó las sospechas como infundadas y carentes de sustento probatorio. La controversia se originó a partir de una publicación de The Wall Street Journal, la cual indicó que existió un intercambio de información de inteligencia antes y después del bombardeo del pasado 17 de julio contra la base aérea de Muwaffaq Salti, donde operan fuerzas de Estados Unidos.
No obstante, las fuentes oficiales estadounidenses citadas de forma anónima en el rotativo no identificaron a las organizaciones chinas involucradas ni atribuyeron la responsabilidad directa al gobierno de Pekín. Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, restó importancia a los señalamientos durante declaraciones ofrecidas a bordo del Air Force One, en las que reconoció las dinámicas habituales de espionaje mutuo entre ambas potencias.








