La ingeniería de China ha alcanzado un nuevo hito tecnológico tras la creación de un microdron de tan solo 0.3 gramos de peso. Este dispositivo del tamaño de un mosquito integra sistemas de propulsión, sensores de navegación y mecanismos de control en un cuerpo de dimensiones casi microscópicas.
El avance destaca como un nivel de miniaturización de alta precisión con el que las potencias occidentales aún luchan por equipararse. Sus aplicaciones abarcan desde labores de exploración militar y espionaje táctico, hasta tareas de rescate e inspección en espacios estrechos e inaccesibles para vehículos convencionales.











