El Gobierno de Chile manifestó su «honda preocupación» por las declaraciones del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien afirmó recientemente que en su país «no volverá a haber elecciones», y exhortó a las autoridades nicaragüenses a garantizar el derecho de la ciudadanía a elegir libremente a sus gobernantes.
A través de un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile señaló que las declaraciones del mandatario, realizadas durante la conmemoración del aniversario de la Revolución Sandinista, comprometen el derecho del pueblo nicaragüense a elegir a sus autoridades mediante elecciones libres, periódicas y transparentes, como establece la Carta Democrática Interamericana.
«La celebración de elecciones libres, periódicas y transparentes constituye un elemento esencial de la democracia representativa», subrayó la cancillería chilena, al reiterar su compromiso con la promoción y protección de los derechos humanos, las libertades fundamentales y la democracia en el continente.
Asimismo, el gobierno del presidente Gabriel Boric instó a Managua a respetar plenamente los principios democráticos y garantizar el ejercicio efectivo del derecho al voto, en línea con los compromisos internacionales asumidos por los países miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
El pronunciamiento de Chile se suma a las reacciones internacionales generadas por las declaraciones de Ortega, quien el pasado fin de semana aseguró que en Nicaragua «no volverá a haber elecciones» para impedir que la oposición «atrape el gobierno», lo que ha sido interpretado por diversos gobiernos y organismos como una confirmación del cierre de la vía electoral en el país centroamericano.
En los últimos días, Estados Unidos también condenó las declaraciones del mandatario nicaragüense. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que el anuncio confirma el carácter autoritario del régimen encabezado por Ortega y Rosario Murillo, y llamó a la comunidad internacional a responder en defensa de la democracia y del derecho de los nicaragüenses a elegir a sus líderes.
Las declaraciones de Ortega representan un nuevo capítulo en el deterioro de la situación política de Nicaragua, donde organismos internacionales y organizaciones defensoras de derechos humanos han denunciado durante los últimos años restricciones a las libertades civiles, persecución contra opositores y un progresivo debilitamiento de las instituciones democráticas.















