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La NFL enfrenta un nuevo caso de controversia extradeportiva luego de que Dacoda Nichole hiciera públicas graves denuncias de abuso contra el receptor de los Chiefs, Rashee Rice. Las acusaciones, difundidas el 6 de enero de 2026, detallan años de supuesta intimidación y violencia física dentro de la relación. Nichole utilizó sus plataformas digitales para mostrar pruebas de agresiones y daños a su propiedad, asegurando que llegó a un «punto de quiebre» definitivo.

En su relato, Nichole enfatizó que el abuso no se limitó a lo físico, sino que incluyó una fuerte carga de control emocional. Relató un incidente específico donde, tras una pelea, fue expulsada de su casa en medio de un clima gélido, subrayando la falta de empatía del jugador. Además, la ex pareja de Rice afirmó que el deportista ha destruido objetos personales de gran valor para ella como parte de sus tácticas de intimidación recurrentes.

Un punto central de la denuncia es la discrepancia entre la vida privada de Rice y su imagen pública. Nichole sostiene que el receptor ha fingido una estabilidad familiar y parental que no existe, mientras la dejaba sin el apoyo económico necesario para el cuidado de sus hijos. Con el mensaje «ya no quiero seguir haciéndolo», la denunciante dejó claro que su objetivo es desmantelar la fachada de perfección que rodea a la joven estrella de la liga.

Pese a la gravedad de las acusaciones y las imágenes difundidas, la organización de los Kansas City Chiefs ha guardado silencio absoluto hasta el momento. La NFL, por su parte, tampoco ha anunciado si iniciará una investigación independiente, algo habitual en casos de violencia doméstica. La incertidumbre sobre la situación legal de Rice crece, ya que se desconoce si existen órdenes de restricción o procesos de arresto en curso derivados de estas revelaciones.

La carrera de Rashee Rice vuelve a estar bajo escrutinio tras un periodo de relativa calma después de su acuerdo económico por un accidente vial previo. De confirmarse estas denuncias ante un juez, Rice enfrentaría un panorama legal sombrío que podría derivar en una suspensión indefinida de la NFL. Por ahora, el mundo del deporte aguarda una declaración oficial de los involucrados mientras las redes sociales continúan difundiendo las evidencias presentadas por Nichole.