En un nuevo episodio de confrontación con la prensa crítica, el gobierno de Donald Trump bloqueó este martes la participación de un equipo de CNN en el viaje oficial del mandatario rumbo a Carolina del Norte a bordo del avión presidencial Air Force One.
La decisión gubernamental ignoró el esquema rotativo de asignación de coberturas para el grupo reducido de comunicadores, conocido como «pool». Ante esta exclusión, la cadena emitió un enérgico comunicado en el que calificó el veto como una medida discriminatoria e ilegal, advirtiendo que recurrirá a los tribunales si continúan las restricciones para sus coberturas.
Mediante una misiva enviada al Departamento de Justicia por el asesor legal Ted Boutrous, la empresa mediática enfatizó que estas acciones buscan castigar la línea editorial de la señal. Este diferendo se enmarca en una disputa mayor que ya llegó a los tribunales, luego de que un juez federal frenara un intento previo de la administración por retirarles las credenciales de ingreso a la Casa Blanca.
Pese a que aquel fallo judicial protegió los derechos amparados por la Primera Enmienda sobre la libertad de expresión, el Ejecutivo persiste en marginar al medio de los traslados aéreos presidenciales, profundizando la tensión institucional entre la Casa Blanca y los principales conglomerados informativos del país.













