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Un vocero de la Casa Blanca desmintió un reporte publicado por el medio norteamericano Politico, el cual afirmaba que el presidente Donald Trump evaluaba una prohibición a la exportación de diésel por un periodo de 90 días para frenar la escalada de precios del carburante.

Los costos del combustible han registrado máximos históricos en territorio estadounidense al superar los 6.50 dólares por galón, derivado de las presiones en el suministro petrolero causadas por los conflictos en Irán y Ucrania, lo que representa un foco de tensión para los sectores agrícola y de transporte.

Frente a las especulaciones sobre medidas restrictivas al comercio, el secretario de Energía, Chris Wright, aclaró que las autoridades federales no consideran una suspensión total de las ventas externas por los efectos secundarios que causaría en la gasolina y el turbosina.

«Nadie está considerando una prohibición total de los envíos. Lo que se debate es la forma más eficiente de introducir más suministro al mercado interno», aclaró el secretario de Energía.

Las dependencias económicas del gobierno estadounidense analizan esquemas voluntarios con la industria energética para incrementar el flujo del carburante en el mercado nacional antes de optar por decretos de regulación comercial.