Publicidad

El canciller Abbas Araghchi afirmó que un regreso a las hostilidades traerá mayores repercusiones, luego de que Washington reconociera la destrucción de 42 aparatos aéreos, incluido un caza de combate furtivo.

Teherán. El ministro de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán, Abbas Araghchi, emitió una advertencia formal dirigida al Gobierno de los Estados Unidos respecto a las consecuencias operativas de un eventual reinicio de las hostilidades militares en la región. El jefe de la diplomacia iraní aseveró que las fuerzas armadas de su país han capitalizado las lecciones estratégicas del reciente enfrentamiento, asegurando que un retorno al escenario bélico conllevará respuestas tácticas sorpresivas y de mayor escala.

El balance de daños del poder legislativo estadounidense: El pronunciamiento del canciller de Irán se produjo como reacción directa a la publicación de un reporte oficial por parte del Servicio de Investigación del Congreso de los Estados Unidos. De acuerdo con el citado documento parlamentario, desde el inicio de la ofensiva conjunta desplegada por las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, la infraestructura aérea estadounidense registró afectaciones de consideración, contabilizando al menos 42 aeronaves destruidas o con daños severos, incluyendo plataformas de aviación tripulada y vehículos aéreos no tripulados (drones).

Araghchi subrayó que el informe legislativo de Washington representa un reconocimiento explícito del costo financiero de la campaña, el cual asciende a miles de millones de dólares. Asimismo, el funcionario federal destacó que los datos del Congreso validan los reportes de las fuerzas de defensa de Teherán, las cuales se adjudican el hito militar de haber sido las primeras a nivel global en interceptar y derribar una unidad de los aviones de combate de quinta generación F-35.

Ruptura de negociaciones y bloqueo en el golfo Pérsico: La reactivación de las alertas diplomáticas ocurre en el marco de una tregua sumamente frágil establecida el pasado 7 de abril, la cual puso fin provisional a un periodo de 40 días de intensos bombardeos e intercambios de fuego misilístico. A pesar del cese al fuego formal, las condiciones de seguridad en la periferia se mantienen críticas debido al estancamiento de las mesas de paz y a la persistencia de un bloqueo naval mutuo que restringe el tránsito de buques comerciales e hidrocarburos tanto en el golfo Pérsico como en el mar Arábigo.

Los canales de negociación entraron en una fase de parálisis tras el viraje en las posturas de la Casa Blanca. Si bien en el mes de abril el presidente estadounidense, Donald Trump, valoró una propuesta inicial de 10 puntos presentada por la delegación de Irán como una base viable de mediación, la situación se revirtió radicalmente tras la entrega de la contrapropuesta enviada por Teherán el pasado 10 de mayo. El mandatario estadounidense desestimó el último borrador, calificándolo de inaceptable, lo que ha colocado los acuerdos bilaterales al borde de la disolución y reactivado los lineamientos de movilización de tropas en los comandos de operaciones de ambas potencias.