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La Cámara de Representantes de Estados Unidos rechazó el jueves, por un estrecho margen, una resolución sobre poderes de guerra que buscaba detener los ataques ordenados por el presidente Donald Trump contra Irán, lo que refleja una creciente inquietud en el Congreso por el conflicto.

La votación terminó 212 a favor y 219 en contra, apenas un día después de que el Senado de los Estados Unidos rechazara una medida similar. El resultado muestra la división política en torno a la operación militar emprendida por Washington junto a Israel, así como al argumento de Trump para actuar sin autorización del Congreso.

El conflicto ha obligado a los legisladores a enfrentar las consecuencias de una posible guerra —pérdidas humanas, gasto militar y tensiones con aliados— derivadas de la decisión presidencial de atacar a Irán. La situación también ha despertado recuerdos de los prolongados conflictos de Afganistán e Irak, en los que Estados Unidos estuvo involucrado durante décadas.

“Donald Trump no es un rey”, declaró el representante demócrata Gregory Meeks, quien insistió en que, si el presidente considera necesaria una guerra con Irán, debe acudir al Congreso para presentar sus argumentos.

Por su parte, el también demócrata Jamie Raskin subrayó que la Constitución estadounidense establece que solo el Congreso tiene la facultad de declarar la guerra.

En paralelo, la Cámara Baja sí aprobó otra resolución en la que afirma que Irán es el mayor patrocinador estatal del terrorismo. Entre los demócratas persiste la crítica de que el ataque impulsado por Trump —influido por el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu— constituye una guerra elegida que pone a prueba el equilibrio de poderes establecido en la Constitución.