La derrota 4-0 de Go Ahead Eagles contra Stuttgart en la Europa League quedó marcada no solo por el resultado, sino por una polémica. Al ingresar de cambio, Victor Edvardsen cometió una infracción sobre un rival y poco después realizó un gesto dirigido hacia la nariz de Angelo Stiller, burlándose de su apariencia.
El gesto considerado ofensivo porque Stiller nació con una condición facial con labio leporino desató la indignación en el estadio. Stuttgart reaccionó inmediatamente, algunos jugadores confrontaron a Edvardsen, y el árbitro tuvo que intervenir; ambos futbolistas recibieron tarjeta amarilla.

Al término del partido, la presión mediática y social creció. El ex internacional Wesley Sneijder, comentarista en televisión, calificó la acción como “acoso” y exigió una disculpa inmediata en el vestuario rival, apelando al papel ejemplar de los jugadores.
Edvardsen emitió un comunicado reconociendo su error. Afirmó que lo ocurrido “no tiene cabida en un campo de fútbol”, y aseguró que fue al vestuario del Stuttgart para disculparse en persona. Su club lo sancionó: multa de 500 euros, donada al área social del club.
El incidente reavivó el debate sobre el respeto en el deporte. Muchos señalaron que, más allá de la rivalidad, burlarse de una condición física congénita es una línea que no debe cruzarse. En un juego colectivo que impulsa valores, gestos así hieren la dignidad y empañan la competencia.














