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Dos contingencias sanitarias asociadas a productos de la empresa Taylor Farms han dejado al descubierto las deficiencias en la supervisión del suministro alimentario en Norteamérica, evidenciando los retos que enfrentan las autoridades de Estados Unidos para garantizar la inocuidad de las mercancías procedentes de México.

La compañía estadounidense, con un valor de mercado de siete mil millones de dólares y proveedora de cadenas comerciales y de comida rápida, retiró recientemente del mercado alimentos preparados con jalapeños. La medida se tomó después de que los reguladores vincularan un brote de salmonela, que ha afectado a cientos de personas, con chiles importados del territorio mexicano.

Este incidente se suma a un brote masivo de ciclosporiasis cuyo origen fue rastreado hasta lechuga iceberg importada por la misma empresa desde México, crisis que dejó un saldo superior a los 6 mil 300 enfermos y dos fallecimientos. Especialistas advierten que ambos sucesos consecutivos reviven la preocupación sobre la capacidad operativa de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

De acuerdo con registros oficiales, la plantilla laboral de la agencia experimentó una reducción del 22 por ciento en 2026 en comparación con 2024, derivada de recortes implementados durante la administración del presidente Donald Trump. Como resultado de esta contracción de personal, las inspecciones a instalaciones alimentarias en el extranjero cayeron casi un 13 por ciento en el año fiscal 2025, a pesar del crecimiento constante en el volumen de importaciones.

«Los recortes son perjudiciales para la seguridad alimentaria», afirmó Jennifer McEntire, fundadora de la consultora estadounidense Food Safety Strategy, al igual que «la disminución de la supervisión de lo que realmente sucede cuando se producen brotes», añadió.