Publicidad

El gobierno de Brasil reiteró que mantendrá abiertas las negociaciones con Estados Unidos, pero advirtió que está preparado para responder a los nuevos aranceles impuestos por la administración de Donald Trump, al tiempo que acelerará la búsqueda de mercados alternativos para reducir su dependencia comercial de Washington.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que su administración continuará el diálogo con Estados Unidos pese a la entrada en vigor de un arancel adicional del 25% sobre diversos productos brasileños. Al mismo tiempo, anunció que impulsará la diversificación de las exportaciones y fortalecerá las relaciones comerciales con otros socios internacionales.

Las medidas estadounidenses, aplicadas bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio, afectan miles de productos brasileños, entre ellos maquinaria, prendas de vestir, madera y etanol. Sin embargo, quedaron exentos algunos bienes estratégicos como café, carne de res, jugo de naranja y componentes aeronáuticos, con el objetivo de evitar afectaciones a las cadenas de suministro en Estados Unidos.

Como respuesta, el gobierno brasileño puso en marcha un programa de financiamiento por 18 mil 500 millones de reales (unos 3 mil 660 millones de dólares) para apoyar a las empresas afectadas por los nuevos gravámenes, especialmente de los sectores del acero, aluminio, calzado y manufacturas. Además, mantiene sobre la mesa la posibilidad de aplicar medidas recíprocas amparadas en la Ley de Reciprocidad Económica aprobada por el Congreso brasileño.

En paralelo, la ofensiva comercial de Washington ha generado un reacomodo diplomático. Durante una reunión en Manila, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, expresó al canciller brasileño Mauro Vieira el respaldo de Pekín a la soberanía y al desarrollo de Brasil, en un momento en que ambos países buscan reforzar su cooperación económica frente al aumento de las tensiones comerciales con Estados Unidos.

El conflicto comercial se produce en un contexto de creciente presión de la administración Trump sobre varios de sus socios. Además de Brasil, Washington anunció nuevos aranceles para decenas de países mediante la Sección 301, argumentando prácticas comerciales desleales y deficiencias en el combate al trabajo forzado. En el caso brasileño, las autoridades han rechazado esas acusaciones y sostienen que las medidas carecen de justificación económica, al recordar que Estados Unidos mantiene un superávit comercial en su intercambio con Brasil.