Mensajes internos de empleados de Meta revelaron que restricciones técnicas afectaron la difusión de contenidos del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva durante la campaña electoral. La investigación, publicada por Folha de S.Paulo, señaló que el 9 de octubre su equipo estuvo casi 24 horas sin poder promocionar publicaciones del perfil de Instagram. La campaña estimó que los anuncios dejaron de llegar a 1.3 millones de personas, aunque esa cifra no constituye una medición independiente.
La controversia también incluyó diferencias en las respuestas de Meta AI, el asistente de inteligencia artificial de la empresa, ante solicitudes de imágenes relacionadas con Lula y su rival, Flávio Bolsonaro.
Meta negó favorecer a alguna candidatura y atribuyó los incidentes a fallas técnicas. La compañía afirmó que sus sistemas aplican las mismas reglas a todos los candidatos y que algunos problemas afectaron a usuarios de distintos países.
Ante las denuncias, el Tribunal Superior Electoral de Brasil ordenó a la empresa garantizar un trato igualitario a ambas campañas. La resolución prohíbe reducir artificialmente el alcance de contenidos políticos, restringir búsquedas o impedir recomendaciones de manera desigual. También exige revisión humana de determinadas restricciones y establece una multa diaria de 500 mil reales por incumplimiento.
El tribunal no concluyó que existiera una manipulación deliberada de las elecciones, pero consideró necesario prevenir posibles desequilibrios en la distribución de información política.
El caso pone en el centro del debate la transparencia de los algoritmos y la capacidad de las autoridades electorales para supervisar plataformas privadas durante una contienda presidencial. La cuestión no es solo si hubo fallas técnicas, sino cómo garantizar que se investiguen y se corrijan sin generar ventajas indebidas para alguna candidatura.












