A 62 años del golpe militar, decenas de personas marcharon por las calles de Brasil para exigir justicia por las víctimas de la violencia estatal; el acto ocurre en medio de un debate nacional sobre la reparación histórica.
Las calles de São Paulo se tiñeron de luto y solemnidad este domingo durante la celebración de la «Marcha del silencio». El evento, que reunió a activistas, familiares de desaparecidos y ciudadanos, tuvo como objetivo principal rendir tributo a las víctimas de la violencia ejercida por el Estado, haciendo especial énfasis en los crímenes cometidos durante la dictadura militar en Brasil (1964-1985).
Con fotografías de los rostros de quienes nunca regresaron a casa y pancartas que exigían la apertura total de los archivos militares, el contingente avanzó en un silencio sepulcral que solo se rompía para nombrar a los fallecidos. Los organizadores señalaron que este acto es fundamental para evitar que las nuevas generaciones olviden los periodos de represión y para señalar que, en muchas regiones periféricas de Brasil, la violencia institucional sigue siendo una realidad cotidiana.
Este homenaje se produce en una fecha cercana al aniversario del golpe de Estado del 31 de marzo de 1964. Mientras el gobierno actual busca equilibrar la relación con las Fuerzas Armadas, la sociedad civil organizada en São Paulo dejó claro que la reparación histórica y la justicia para las familias de los perseguidos políticos siguen siendo una asignatura pendiente en la democracia brasileña.






