Un bombardeo aéreo perpetrado contra yacimientos de extracción artesanal de oro en la región fronteriza entre Sudán y Egipto dejó al menos 72 personas muertas este fin de semana. El ataque afectó a mineros informales que operan en una zona altamente inestable, donde la crisis económica derivada de la guerra civil en Sudán ha empujado a miles de personas a refugiarse en la minería no regulada para subsistir.
El saldo de fallecidos genera notables discrepancias entre los reportes de organismos de derechos humanos y fuentes médicas locales. La organización sudanesa Emergency Lawyers atribuyó la autoría de la incursión a la Fuerza Aérea egipcia y reportó al menos 72 muertos, mientras que la Red de Médicos de Sudán contabilizó inicialmente 13 fallecidos y 28 heridos. Por su parte, testimonios recogidos por el medio Sudan Tribune estiman que las víctimas podrían elevarse a 200 en un enclave minero distinto de la misma región.
La falta de acceso independiente a los puntos impactados, como los yacimientos de Al-Uqaydat y Shamal al-Wadi, ha impedido establecer un balance oficial unificado hasta el momento. Reportes internacionales señalan que los trabajadores informales habían recibido advertencias previas para desalojar el área, aunque persistían operaciones de extracción debido al valor del metal precioso en el mercado negro.
El incidente pone de relieve la creciente tensión en la franja fronteriza, donde la minería artesanal se ha vinculado con redes transfronterizas de contrabando y el financiamiento indirecto de actores armados. Mientras continúa la evaluación de los daños, las organizaciones defensoras de derechos humanos urgen a esclarecer las responsabilidades del ataque en un entorno agravado por la violencia que afecta al país africano.












