El sindicato de tenistas fundado por Novak Djokovic, la PTPA, enfrenta su mayor crisis de identidad tras la renuncia de su máximo referente. Djokovic ha decidido desvincularse totalmente de la asociación, citando que la dirección actual del proyecto ha tomado un rumbo que ya no comparte. La falta de claridad en las acciones emprendidas y problemas en la toma de decisiones fueron los factores determinantes para el «bombazo» informativo del inicio de temporada.
La PTPA nació como una alternativa para reforzar la representación de los jugadores, llegando incluso a demandar a la ITF y a la Agencia Internacional para la Integridad del Tenis por descuidar el bienestar de los atletas. Curiosamente, el nombre de Djokovic no figuró entre los firmantes de dichas demandas recientes, lo que ya daba pistas sobre el distanciamiento. El serbio fue tajante al decir que este capítulo está «cerrado», deseando éxito a los jugadores pero marcando su distancia.
La respuesta del organismo no se hizo esperar, asegurando que han sido blanco de una «campaña coordinada de difamación e intimidación». Mientras la PTPA intenta defender su gestión y sus litigios contra los circuitos, la salida de su figura más mediática representa un golpe durísimo a su legitimidad. Sin el respaldo de Djokovic, la asociación deberá demostrar que puede mantener su relevancia y fuerza negociadora ante los organismos tradicionales del tenis mundial.
Este retiro sindical de Djokovic coincide con una etapa de su vida donde prioriza la longevidad de su carrera. Tras dos años sin levantar un Grand Slam, el serbio está enfocado en recuperar su mejor nivel físico y mental para competir contra la nueva generación liderada por Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. El 2026 se perfila como un año clave para su legado, y desprenderse de las responsabilidades de la PTPA parece ser parte de su estrategia de enfoque total.
A pesar de la polémica, el calendario de Djokovic no se detiene. El veterano viajará a Australia para disputar el torneo de Adelaida del 12 al 17 de enero, buscando afinar su ritmo antes de intentar conquistar su undécimo título en Melbourne. «Seguiré contribuyendo al deporte de maneras que reflejen mis principios», concluyó el tenista, quien a partir de ahora será un jugador más en la ATP, alejado de las disputas de oficina.






