Saltar al contenido principal
Publicidad

La plataforma oficial de reventa de la FIFA ha registrado una cifra récord, al listar cuatro entradas para la final del Mundial por un precio de 2,299,998.85 dólares cada una. Los asientos, ubicados en el Bloque 124, Fila 45 del nivel inferior del MetLife Stadium en Nueva Jersey, se encuentran detrás de una de las porterías. Aunque la FIFA no establece los precios en este mercado secundario, el organismo permite que los usuarios en Estados Unidos y Canadá fijen valores sin restricciones, alejándose de la política de ediciones anteriores donde la reventa estaba topada al valor nominal.

Este modelo de «libre mercado» genera beneficios directos para la FIFA, ya que el organismo recauda una comisión del 15% tanto del vendedor como del comprador por cada transacción. En el caso de que se vendiera una sola de estas entradas millonarias, la federación internacional obtendría aproximadamente 690 mil dólares únicamente en concepto de tarifas de facilitación. Representantes de la FIFA han defendido estas prácticas asegurando que están alineadas con los estándares de la industria deportiva en Norteamérica.

La disparidad de precios en el FIFA Resale Marketplace ha causado indignación entre los aficionados, quienes denuncian una «traición monumental» ante la falta de accesibilidad. Mientras que algunos boletos en la misma sección se ofrecen por montos cercanos a los 16 mil dólares, otros asientos en niveles superiores han aparecido listados por 138 mil dólares. Estas cifras contrastan drásticamente con los boletos de venta directa, cuyos precios más altos para la final se han situado recientemente en torno a los 10 mil 990 dólares.

Es importante destacar que las reglas varían según la sede. A diferencia de lo que ocurre en los estadios de EE. UU., los residentes de México deben utilizar el «Mercado de Intercambio», donde las leyes locales prohíben revender entradas por encima de su precio original de compra. Esta dualidad en el sistema resalta la complejidad de un torneo que, a pocos meses de su inauguración el 11 de junio, ya es calificado como el más costoso de la historia.