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La escalada de la guerra ha forzado al 22% de la población del Líbano a abandonar sus hogares; la ONU reporta desplazamientos masivos desde el sur, la Bekaa y los suburbios de la capital.

La crisis humanitaria en el Líbano ha alcanzado niveles críticos este sábado 4 de abril, con la aparición de campamentos improvisados en la zona costera de Beirut.

Miles de familias, que han huido de los bombardeos y la incursión terrestre, se han visto obligadas a instalarse en refugios precarios ante la saturación de los centros de acogida oficiales en la capital.

Según datos recientes de las Naciones Unidas, al cierre de marzo de 2026, la cifra de desplazados internos superó los 1.2 millones de personas. Esto representa aproximadamente al 22% de la población total del país, una proporción que ilustra el impacto devastador del conflicto en la estructura social libanesa.

El flujo migratorio interno proviene principalmente de tres regiones clave bajo fuego: el sur del Líbano, los suburbios del sur de Beirut (Dahiye) y el valle de la Bekaa. Las organizaciones internacionales advierten que la falta de infraestructura sanitaria y suministros básicos en estos nuevos asentamientos costeros podría derivar en una crisis de salud pública de corto plazo si no se garantiza un corredor humanitario efectivo.