Barcelona ha activado toda su maquinaria diplomática para convencer a la UEFA de que el Spotify Camp Nou es el lugar idóneo para la final de la Champions League de 2029. El alcalde Jaume Collboni destacó que el apoyo municipal es total, firmando los trámites necesarios para que el FC Barcelona compita en igualdad de condiciones con otras sedes europeas. El consistorio barcelonés apuesta por el impacto social que este partido generaría en la comunidad, elevando el perfil de la ciudad como epicentro del deporte de élite.
La propuesta catalana destaca por su enfoque en la sostenibilidad y el turismo de valor, un punto que el conseller Berni Álvarez considera fundamental para la visión de la Generalitat. La administración catalana cree que la infraestructura del nuevo Camp Nou será insuperable en términos de capacidad y servicios VIP, elementos que la UEFA valora enormemente para maximizar ingresos. La unión entre el club, el ayuntamiento y el gobierno regional presenta un frente común muy difícil de ignorar para los evaluadores internacionales.
El cronograma de la UEFA indica que el veredicto final se dictará en septiembre de 2026. Durante los próximos meses, la candidatura barcelonesa deberá demostrar su superioridad frente a la de Wembley, que ya ha expresado su interés formal en repetir como sede. La batalla entre Barcelona y Londres promete ser intensa, pues ambos estadios representan la cúspide del fútbol continental, aunque el factor «novedad» del estadio barcelonés tras su reforma integral podría jugar a su favor en la votación final.
Además de la ambición europea, el Ayuntamiento mira de reojo a la cita mundialista de 2030. Collboni ha manifestado que, si la final del Mundial se queda en España, Barcelona es la candidatura más potente por historia e infraestructura. Esta doble apuesta por la Champions 2029 y el Mundial 2030 sitúa al Spotify Camp Nou en el centro de la estrategia de promoción exterior de la ciudad, buscando un retorno económico que justifique la gran inversión realizada en la remodelación del barrio de Les Corts.
La decisión de la UEFA en 2026 marcará un antes y un después en la planificación del club y la ciudad. Para el FC Barcelona, albergar la final de 2029 sería un logro histórico que celebraría el éxito de su proyecto de remodelación patrimonial. Con el apoyo ya firmado y el respaldo del gobierno catalán, la ciudad entra en la recta final de la fase de promoción con los deberes hechos, esperando que el prestigio de Barcelona y la majestuosidad de su nuevo estadio inclinen la balanza a su favor.




