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A pesar de venir arrastrando una lesión en la rodilla izquierda que según el cuerpo médico exigía artroscopia inmediata, Neymar decidió saltar al campo en el duelo crucial contra Sport Recife. La urgencia por sumar tres puntos en la recta final del Brasileirao pesó más que el riesgo físico.

Desde el arranque mostró determinación: al minuto 25 recibió un pase desde la banda izquierda y definió bajo, al primer palo, ante la presión de cuatro defensores. Ese gol abrió el camino para que Santos tomara el control del partido.

Diez minutos más tarde, una desafortunada acción defensiva del rival derivó en un autogol, lo que colocó un 2-0 que ya comenzaba a aliviar la tensión. En la segunda mitad, Neymar volvió a aparecer: cobró un córner que fue cabeceado por su compañero, marcando el 3-0 definitivo.

Con esa victoria, Santos logró alejarse momentáneamente de la zona de descenso, sumando un triunfo vital en su lucha por la permanencia. La ambición y entrega del atacante pese al dolor fueron decisivas para la esperanza del equipo.

El desenlace deja a Neymar en un dilema: ayudar al club cuando más lo necesita, pero jugando “con fuego” respecto a su salud. Si bien su compromiso fue heroico, el riesgo para su rodilla es real. Informes señalan que podría quedar descartado para los próximos encuentros.